martes 26 de mayo de 2009

"Daniel de la guarda"
Cap. 2 : El enviado

La policía, la ambulancia, todos se alertaron después del estallido del auto totalmente destrozado. Allí, a una gran distancia ya de aquel evento, encontraron a dos jóvenes hermanos. Clara aun desmayada por lo sucedido y a Julián que se encontraba mudo y sin dar razón de que paso o como sucedieron las cosas. Solo se hallaba allí de pie, aun lado de la pista, mirando hacia un solo punto de la tierra buscando un rastro de aquel ser que lo salvo o simplemente…….alguna pluma blanca en el aire.
Paso la tarde y la lluvia había cesado. El movimiento en el hospital ya estaba bastante más calmado que las primeras horas del día. ¡Donde están! – exigió saber Raúl Revilla al ingresar a la sala de recuperación. Entonces entro para ver con alegría y con calma a sus sobrinos ya restablecidos del accidente. Clara aun dormida por los sedantes y Julián sentado en su cama de reposo oyendo a su tío sin prestarle la más mínima atención a sus palabras. Bueno hijo mío, ya solo tengo que arreglar unos papeles y nos iremos a casa. Ha sido un milagro y me alegra que no les haya pasado nada malo – termino de decir el tío Raúl y después de abrazar a su sobrino salió de la sala. ¡Un milagro! – pensó Julián de manera fugaz. Miro al lado izquierdo de la habitación y diviso a su hermana dormir. Es en ese momento en el que una extraña sensación lo embargo: “Alguien mas estaba en esa sala de descanso”.
Sería lo que algunos llaman un golpe de suerte, para ti fue un milagro, pero para mí fue un deber – se escucho una cálida voz resonar en la sala en pleno silencio. Julián reacciono lentamente y dirigiendo su mirada al lado derecho de la habitación blanca, justo al lado de su cama donde se había sentado su tío hace unos minutos, se encontraba sentado un chico, de increíbles ojos verdes y mirada penetrante. Pálido como la nieve, de cabello castaño y rostro perfilado y extrañamente feliz. Usaba una camisa blanca sin mangas y un pantalón algo rasgado del mismo color. Lo más llamativo para Julián fue ver sus brazos que estaban vendados desde los hombros hasta las muñecas de sus manos. Antes de poder gritar por el susto, Julián percibió una sensación de paz y serenidad desconocida y…….dejo de temer. Haces muy bien en dejar de temer no te are ningún daño – explico el ser de aspecto adolescente. ¿Quién eres tú? – pregunto el atónito muchacho frotándose los ojos para saber si era un sueño. Mi nombre es Daniel y por si no lo has notado soy un ángel; ¡Tu ángel de la guardia! Y como ya te dije, no tienes que agradecer nada si eso pensabas hacer – explico Daniel con simplicidad. ¿Un……..un qué? El tartamudeo hizo reír a Daniel y este volvió a contestar. Soy un ángel enviado a la tierra para cuidar de ti y de tu hermana. El anuncio fue más sorprendente aun después de ver semejante aparición, pero Julián seguía sin hablar. El chico respiro hondo y estaba por animarse a decir algo, cuando la puerta de la sala de descanso se abrió rotundamente. El doctor de turno ingreso junto con su enfermera, vieron a Julián y lo saludaron, revisaron un par de papeles, se fijaron en Clara también y así como si nada sucediera salieron del lugar despreocupados y tranquilamente.
¿Qué ha sido eso? ¡No te vieron! - reclamo Julián ahora más cierto de estar volviéndose loco. Yo soy tu ángel, solo tuyo y de tu hermana claro, es por eso que nadie me ve, salvo que sea conveniente o tu así lo quieras – respondio el ángel meciéndose sobre la silla. ¡Eres un fantasma; No es peor ¡eres un espasmo de mi mente! ¡Un coagulo en mi cerebro por el choque! ¡Si debe ser eso! – se dijo el muchacho así mismo. ¿Por qué dices eso? - ¿Decir qué? – respondió Julián preguntando al ángel. ¿Un co……cooooo….coangulo? ¡Yo no soy eso! Soy un ángel simplemente. Se dice coagulo y ahora creo que te creo – dijo Julián mirando una y otra vez, frotándose los ojos, abofeteándose un poco para estar seguro. Que frágiles resultaron ser los humanos que necesitan lugares donde curarse y gente que lo sepa hacer. ¿Bueno ya nos vamos de aquí? Tengo mucho que contarles –menciono Daniel antes de distraerse con los instrumentos médicos de la mesa de la sala de reposo. Julián bajo de su cama y fue a ver a su hermana aprovechando que “su ángel” sujetaba un termómetro simple que al parecer le había llamado la atención. ¡Clara despierta no creerás lo que pasa! Después de unos segundos Clara reacciono a los llamados de su hermano y abriendo lentamente los ojos se sentó sobre la cama e sabanas blancas. Y no reacciono verdaderamente hasta que vio a un chico de blanco con alas al otro extremo de la habitación que también se dio cuenta y volteo a saludarla diciendo un feliz ¡Hola! Con el termómetro en la boca. Julián tapo a boca de su hermana con la mano derecha antes de que ella pudiera gritar. Tranquila te explicare todo si prometes no gritar, porque si lo haces, si gritas por ver lo que estás viendo nos encerraran de por vida en un manicomio, así que ¡TRANQUILA! – susurro Julián al oído de su hermana al escuchar pasos fuera del salón. ¿Quién es él? Pregunto la chica tranquilizándose al ver los claros ojos de Daniel que al parecer tenían un efecto pacificador en las personas. Que te lo explique el mismo porque aun me cuesta creerlo – respondió Julián mirando por la ventana del hospital y cerrando las persianas. Soy un ángel, tu ángel de la guardia y he venido para – pero antes de que pudiera seguir hablando, Clara se arrojo hacia él y le dio un abrazo muy fuerte. ¡Gracias, muchas gracias! ¡Siempre supe que no estaba sola, creí que moriríamos pero tú nos rescataste! – dijo Clara emocionada, al borde de las lagrimas pero muy feliz. ¿No que eras un ángel? ¿Cómo te pudo tocar si los ángeles son…bueno tu sabes…….Ángeles? – se extraño el muchacho. Es que tu hermana creo que tiene más fe que tu. Y es por eso que me sintió sin que yo hiciera algo – explico Daniel orgulloso de su protegida. ¿No es maravilloso Julián? Esto es tan especial, debemos hacer que todos lo sepan y así el mundo podrá cambiar para bien, empezaré por mis amigas. ¡No, nadie nos creería y nos tomarían como desquiciados! Además nadie lo puede ver excepto nosotros. Eso es verdad y en parte tu hermano tiene razón “el mundo debe creer sin haber visto” como enseño Dios mismo, ¿eso fue lo que quisiste decir verdad? – pregunto Daniel al desconcertado Julián que por no quedar fuera de tema asistió con la cabeza intencionalmente.
Ahora vendrá su tío a buscarlos e iremos a casa. A penas el ángel termino de decir estas últimas palabras por la puerta ingresaron el médico de turno y el tío Raúl que hablaban de los muchachos Revilla y nadie se percato de la celestial criatura. Ya podemos irnos chicos tomen sus cosas y vámonos – dijo el tío Raúl después de tomar unos medicamentos de la mesita plateada aun lado de las camas después de saludar nuevamente a sus sobrinos . Los dos chicos se miraron y después miraron al ángel que sonrió burlonamente al ver como se los llevaban fuera de la habitación. Eh tío, ¿nos tenemos que ir tan rápido? Es que quiero descansar un poco mas – dijo Clara mientras ella y su hermano pensaban en una forma de llevarse a su ángel a casa. Nadie lo vería claro está, pero tampoco era cosa de guiar a la “nada” hasta la puerta del auto, o hablarle al vacio y decirle “Hey búscanos en nuestra dirección”. No te preocupes hija, en casa podrás descansar mejor, creí que de todos los lugares para retozar preferías tu habitación además, hija tú sabes que los hospitales me ponen nervioso, vayamos a casa y pidamos algo para comer. Los muchachos se rompían la cabeza para resolver el hecho de llevar a un ángel a casa y tener que interactuar con el sin aparentar estar demente. Pero cuando salieron finalmente del hospital, al abrir puerta del auto del tío que ya estaba esperando, Daniel el ángel guardián de los Revilla ya estaba adentro listo para partir a casa. Fue entonces que Clara y Julián supieron que desde aquel día sus vidas ya no serian las mismas.
Ya en el auto el silencio volvió a apoderarse del vehículo como siempre, pero esta vez de una manera extraña, algo más misteriosa como pudo percibir el tío Raúl mientras conducía pues siempre era muy observador. Clara que amaba estar del lado de la ventana mirando las calles y cosas se sentaba junto a su hermano y veía desde lejos, “como si estuviera dejándole el espacio a alguien más”. Daniel por su parte observaba anonadado las calles, parques, edificios y a las personas que iban y venían en un gran y maravilloso vaivén de imágenes y colores. Debe de estar asombrado de ver a tanta gente allí afuera, tanta gente que no lo ve – dijo muy suave y casi susurrando Clara a Julián. Cada parque y avenida principal llena de avisos, tiendas comerciales y edificios inmensos dibujaba una sonrisa de asombro, alegría y estupefacción en la cara de Daniel que veía el mundo de los humanos por primera vez. ¡Ya se! – exclamo Daniel eufóricamente. Los hermanos saltaron de sus asientos al escucharlo y también asustaron a su tío que iba conduciendo mientras trataba de adivinar que se traían entre manos sus sobrinos. Fue entonces que los chicos vieron a su ángel atravesar la puerta del auto en movimiento para salir volando por los aires al extender sus medianas alas blancas. ¡No lo hagas! – gritaron los hermanos juntos y se fijaron por la ventana inmediatamente con una alteración tremenda. Al ver hacia la pista, pudieron ver a Daniel surcando los aires de las avenidas. Descendiendo un poco, el chico alado se acerco a la ventana del auto y sonriendo hizo un muy rápido saludo con su mano y aumento la velocidad del vuelo. Los autos pasaban y el los atravesaba como si estuviera hecho de aire.
Un semáforo detuvo al automóvil Revilla y los hermanos, después de quedar con la boca abierta, se percataron de que su tío los veía por el espejo retrovisor, esperando una explicación lógica por aquel grito. Eh…. ¡Casi atropellan a un cachorro! Y bueno sabes que me gustan los animales – se excuso Julián. Tío Raúl movió su ceja hacia arriba, eso significaba que necesitaba algo más convincente que eso pues; hace un año atrás Julián regalo a 3 pequeños perros que Clara había adoptado cuando fueron a una veterinaria. La razón: Julián detesta a los perros.¡Luz verde tío Raúl! – dijo Clara salvando a su hermano de no poder inventar una nueva cuartada. ¡Adolescentes! – pensó el tío Raúl y presto más atención al volante que a sus extraños sobrinos. Una vez más los jóvenes hermanos vieron dar vueltas en el aire a su ángel y lo veían deambular por todos lados sin ser visto por nadie. Daniel volaba tan libremente y se veía tan feliz al hacerlo que los hermanos Revilla no dudaron en esbozar extrañas, lejanas y un poco “muy” inusuales sonrisas con las cuales se sintieron alegres,
sensación que no habían experimentado en semanas, meses o tal vez años y se quedaron así hasta llegar a casa deseando que no sea la última vez en sentirse así. Bien ya llegamos, voy a pedir algo para comer y espero que lo traigan a tiempo esta vez, ¿Qué quisieran comer? A mí se me antoja algo de pollo o tal vez una gran pizza familiar ¿qué opinan? – pero cuando el tío Raúl volteo a ver sus sobrinos ya habían bajado del auto un segundo después de haberse detenido.

Vieron al cielo y Daniel se poso en la rama cercana del árbol que estaba cerca de la ventana de la habitación de Julián. Subieron las escaleras y entraron rápidamente a la habitación llena de posters de bandas y cantantes de rock, al igual que de animes. En eso Daniel también ingreso por la ventana y al pisar la habitación sus alas desaparecieron. ¿No tienes frio? Estas descalzo – comento Clara al verle los pies a Daniel que no sentía ninguna clase de molestia por ello. ¿Este es tu cuarto verdad Julián? Creo que me quedare aquí. ¡Ah por que! – refuto el chico. Si ¿por qué no vienes al mío? Es más agradable que el de esta bestia desordenada, además también tiene ventana hacia afuera – menciono Clara. Pues yo soy un ángel y tengo figura de varón, no se vería bien que un chico este en un cuarto de chica. Bien dicho mi amigo ahora que hacemos ¿te enseño bueno nuestra casa? – primero tengo que conversar con ustedes. Julián cerró la puerta para que nadie los interrumpiera y escucharon con atención. Mi misión, la única razón por la cual he venido es para salvarlos de un gran peligro. Clara y Julián retrocedieron un poco, pero antes de poder temer a otra noticia como esa, siguieron escuchando. Últimamente se han sentido muy deprimidos, tristes y sienten que sus vidas están vacías, han andado por la vida viviendo solo por seguir y han perdido y olvidado su significado. La muerte de sus padres tiene más sentido para ustedes ahora que son mayores, pero deben saber que no pueden seguir así. Mi misión es ayudarles a encontrar el sentido a sus vidas, a que puedan disfrutar de todo esto que es el mundo y a que sean felices ¡ah! y algo que también es importante es que ayuden a los que los rodean, amigos conocidos, muchos que están más cerca de lo que creen y a gente que ni siquiera conocen pero necesitan de alguien que les extienda la mano. Todos ellos ya están sintiendo el presentimiento de que la ayuda llegara pronto así como les llega a ustedes ahora. ¿Quieres decir que conoceremos a gente que ya nos espera sin conocernos? – pregunto Julián algo extrañado. Y ¿Cómo sabes de lo de nuestros padres? – pregunto también Clara con sumo interés. En el cielo se me informo de todo para ayudarnos, a Dios nada se le escapa – respondio Daniel dándole un tono más alegre a la tan directa plática. Gracias Daniel, en verdad pudimos haber muerto en aquel accidente, ¡Gracias por esta segunda oportunidad! – dijo Julián que en realidad no era muy emotivo pero el caso lo ameritaba. Y Daniel y Clara (algo desconcertada al ver a su hermano tan expresivo) supieron que las palabras del joven eran sinceras. A la hora de la cena todos tenían un extraño muy buen humor y las caras largas habían desaparecido. Daniel solo observaba la escena de los chicos comiendo junto a su tío y al final del día cuando Julián y clara ya descansaban en sus habitaciones, Daniel se poso sobre el techo de la casa Revilla contemplando el cielo estrellado, esperando el nuevo y segundo día desde su descenso a la tierra, tan llena de gente y misterios por resolver.

1 comentarios:

Terpsícore dijo...

Hola, Andrew:
Una buena historia con personajes muy delineados.
Felicitaciones por el blog y que sigan los posts.
Miss V.

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